lunes, 30 de septiembre de 2013

El himno a San Juan Bautista.

 


Es un himno que data del siglo IX; tanto la música como su letra,  los versos latinos, fueron escritos por Paulo Diácono monje de Montecassino. Los monjes, por aquella época, entonaban en el coro este himno para pedir a San  Juan Bautista, su intersección ante el todo poderoso para obtener el perdón de sus culpas a la vez que deseaban les limpiara de  todo el mal que habían podido  hacer  con la palabra  a sus semejantes. Era un himno contra la afonía  pues, por  aquellos días creían que ésta,  no era más que el castigo que Dios les mandaba  por el daño que habían causado con la palabra.  


El texto latino es el siguiente:                                 

Ut queant laxis                                                     
Resonare fibris                                                  
Mira gestorum                                                  
Famuli tuorum                                                    
Solve polluti                                                      
Labii  reatum                                                      
Sante Iohannes.      


Su traducción es:  
       

Para que puedan resonar
con amplios sentimientos
las maravillas de tus hazañas,
limpia la culpa
de la boca manchada de tu siervo
¡Oh San Juan!                                      



Este himno y lo que de él extrae Guido dÁrezzo, unido a la utilización del tetragrama y el uso de las claves tanto de “Do” como de “Fa” en distintas líneas de éste, contribuyen a revolucionar la lecto-escritura musical.







El monje  benedictino Guido d’Arezzo, nacido en Arezzo en 990 y fallecido en 1050, desarrollo su actividad tanto eclesiástica como musical durante el siglo XI.  Entre otras tareas, fue  continuador de la labor emprendida por el monje Hucbaldo que allá por el año 840  inició el uso de líneas horizontales para escribir los neumas.

Guido d’Arezzo, es de gran importancia para la música porque:

a) Instauró el método de colocar las notas (neumas) sobre líneas.
b) Fijó  la utilización del tetragrama.
c) Dió nombre a las notas musicales.
d)  Escribió obras como: “MICROLOGUS ARTIS MUSICAE” (pequeño tratado del arte de la música) que es su obra principal y que no es mas que un tratado de composición, en donde da reglas sobre el canto llano, haciendo referencia también en él, a la notación alfabética, a los intervalos,  y a los modos.
Su obra MICROLOGUS, tuvo tanto éxito  que fue llamado por el papa Juan XIX a Roma.
Murió en la Abadía de Pompose el 17 de mayo de 1.050.  

El uso de estas líneas que empezó por una y a las que fueron añadiéndose  nuevas líneas paralelas durante los siglos IX y X, según las necesidades melódicas, llegó a que en el siglo XI, Guido d’Arezzo, fijara el uso de las cuatro líneas paralelas o tetragrama para escribir la notación cuadrada medieval. La utilización del tetragrama y distintas claves como la clave de fa y la clave de do en distintas líneas facilitó la exacta representación de los sonidos.    

Los neumas comenzaron a escribirse sin líneas, encima del texto y en notaciones distintas a la cuadrada medieval, esta forma de escribir los neumas se la denominó en “campo aperto” y, como muestra de estas notaciones utilizadas en la antigüedad imprecisas para expresar la altura sonora  están:  la notación griega y la notación Aquitana.  


    



Continuaron escribiendose estos neumas a distancias variables  en relación a una sola línea horizontal o monograma.   Esta línea era de color rojo y correspondía al sonido “fa”. 

Más tarde se utilizaron dos líneas (bigrama) una de color rojo para el “fa” y  otra de color amarillo para el “do” hasta llegar a las cuatro líneas paralelas o tetragrama que llegó a fijar Guido dÁrezzo para la escritura de la notación cuadrada medieval.

Para ampliar tus conocimientos sobre la notación neumática y su evolución puedes consultar:

Un  día de los que estaba cantando el himno a San Juan Bautista en el coro,  Guido, se dio cuenta que cada verso del texto latino se iniciaba con una nota distinta  y asignó a cada nota la primera sílaba del texto latino del himno.

Así del verso: “ut queant laxis”  utilizó la primera sílaba: ut, que con el tiempo cayó en desuso y fue sustituida por: do.
De “ resonare fibris” utilizó la primera sílaba: re.
De “mira gestorum” utilizó la primera sílaba: mi.
De “famuli tuorum” utilizó también la primera sílaba: fa.
De “solve polluti” utilizó su primera sílaba: sol.
De “Labii reatum”utilizó la sílaba la.

La  nota si, considerada diabulus,  no fue hasta mucho más tarde, a finales del siglo XV,  y a principios del XVI, cuando surgió y  se generalizó. Hay quién atribuye a Bartolomé Ramos Pareja, el haber sacado en el año 1482,  del final de este himno, esta nota musical, pues del “Sancte Ioannes”,  tomó  la “S” de Sancte, y la “I” de Ioannes, surgiendo de este modo un nuevo nombre, el de la séptima nota: la mencionada nota "si".

Con posterioridad ya en el siglo XVIII, fue cuando la sílaba “ut”, cayó en desuso por la dificultad que suponía para por aquel entonces solfear con ella, cambiándola por “do”.

En una próxima ocasión profundizaremos aún más en el campo de los neumas.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Excelente informe,de mucha utilidad y confiable,muchas graciaas¡¡

MaserPuerca dijo...

Muchas por la información espero que hayas cenado

Anónimo dijo...

Graciasjusto lo necesite para la emba